Buena pregunta digna de una ardua reflexión. Según la mitología egipcia, al principio de los tiempos solo existía el océano hasta que Ra, que surgió de un huevo creó el mundo a través de sus hijos. Para los escandinavos antes de toda vida existía el vasto abismo: Ginnugagap, donde luego Odin, Vili y Ve arrastraron el cuerpo de Ymir tras darle muerte y moldearon su cuerpo hasta constituir el fundamento de la tierra, lo relevante es que todas las culturas y mitologías conciben el principio de los tiempos como un gran caos y luego una fuerza sobrenatural o divina que impone el orden y crea la vida disciplinada y bella tal y como la conocen los seres humanos. Todas las culturas coinciden en que la creación parte de la nada: creatio ex nihilo. En otras palabras”…se trata de explicar algo que conocemos poco por medio de algo que no conocemos nada.”
Decir que Dios o cualquier otro ser creo el mundo es igual a decir no sabemos quien hizo el mundo ni como.
Por otra parte la versión científica, racional y moderna describe el génesis a través del Big Bang. Es la teoría cosmológica generalmente aceptada. Los astrónomos están convencidos en su gran mayoría de que el Universo surgió en un instante definido, entre 13.500 y 15.500 millones de años antes del momento actual. Los primeros indicios de este hecho provinieron del descubrimiento por parte del astrónomo estadounidense Edwin Hubble, en la década de 1920, de que el Universo se está expandiendo y los cúmulos de galaxias se alejan entre sí. La teoría de la relatividad general propuesta por Albert Einstein también predice esta expansión. Si los componentes del Universo se están separando, esto significa que en el pasado estaban más cerca, y retrocediendo lo suficiente en el tiempo se llega a la conclusión de que todo salió de un único punto matemático, en una bola de fuego conocida como Gran Explosión o Big Bang. En el Big Bang no sólo estaban concentradas la materia y la energía, sino también el espacio y el tiempo, por lo que no había ningún lugar “fuera” de la bola de fuego primigenia, ni ningún momento “antes” del Big Bang. Es el propio espacio lo que se expande a medida que el Universo envejece, alejando los objetos materiales unos de otros.
En todos los casos es un principio sistemático: caos, una fuerza inteligente o divina ordenadora y la culminación en la vida. Sin embargo, ¿cabe la posibilidad de que existiese algo anterior a nuestro mundo tal y como lo conocemos? Al parecer para los humanos es inconcebible un principio anterior al nuestro. Cierto es, que la ciencia, base de nuestra mentalidad moderna nos deja resueltas muchas preguntas de carácter cosmogónico, pero inclusive la ciencia puede equivocarse, ya que también los conocimientos actuales de la galaxia son bastantes limitados debido a la falta de medios necesarios para la investigación y experimentación. Puede suceder que en algún momento del futuro la teoría del Big Bang sea rebatida con una resolución constatada por pruebas fiables más allá de las vigentes teorías.
¿Qué había antes del principio, o mejor de “nuestro principio”?
Retomando el punto científico existe la teoría denominada Universo Pulsante que nos propone la posibilidad de que nuestro actual universo es la consecuencia derivada de un átomo primigenio consecuencia de la contracción de un anterior universo. Paralelamente hay quienes reclaman una‘brecha’ de miles millones de años entre el versículo 1 y el versículo 2 del capítulo 1 del Génesis, en la cuál los cristianos pueden asignar convenientemente las largas edades reclamadas por los geólogos evolucionistas. Ahora bien partiendo de estas remotas posibilidades y, aunque me requiere un grado de abstracción, pues soy hija de este siglo científico y racional, intentare exponer mis reflexiones, aunque se desglosaran de meras suposiciones y fantasías.
Si existió o no un principio antes del nuestro, lo ignoro. El principio pudo haber sido un enorme vacío o un universo anterior, no me decanto por ninguno, pues carezco de la información y las pruebas necesarias, para afirmar una u otra cosa. Aceptar que el principio fue un caos, seria el pensamiento más “simple”, pues solo quedarían un par de preguntas de carácter científico cosmogónico: ¿Cuándo, porque y como? Y esto zanjaría el problema en vez de admitir que hay una posibilidad de que no seamos los inauguradores de un universo, que desataría un cúmulo de preguntas: ¿como era, que lo origino, porque sucumbió, quienes lo habitaban, y como eran? Sin contar todas las preguntas de carácter psicológico y biológico que se verterían sobre sus posibles habitantes. Serian demasiadas preguntas sin respuesta. Algo sorprendente tal vez, es que nadie se cuestiona este asunto, las personas viven perfectamente sin esta respuesta, no lo necesitan, ni siquiera se lo han planteado. Sin embargo no significa que nadie ajeno a la ciencia, por supuesto, se lo haya planteado. Julio Verne, el gran visionario, en uno de sus libros (ruego sus disculpas por no recordar el titulo) cuenta la historia de un muchacho que encuentra un caja con unos documentos que narraban la historia de una civilización antecedente a la nuestra, claro esta que es fruto de su imaginación, pero al menos en su mente albergo esta posibilidad .no obstante, lo que a mi me parece es que si hay una probabilidad de otro origen precursor al nuestro no va a cambiar nada en nuestra vida, pues igualmente conocemos otras grandes civilizaciones en la historia de la humanidad, y eso no influye para nada, en que adoptemos unos determinados principios a imitación suya, o que apliquemos sus conocimientos, puede que sirvan como estudio a los profesionales y eruditos, pero al ciudadano “de a pie”, como vulgarmente se conoce a las personas desvinculadas de la erudición, no influirá nada en su vida rutinaria, es mas, me atrevo a decir que las personas están totalmente olvidadas de sus primitivos antepasados como si siempre hubiésemos vivido en el flamante siglo XXl, si encontrásemos la respuesta a esta pregunta cambiara la historia de la humanidad, pero no a los humanos, por lo que lo mas seguro y lógico es pensar que “jamás se sabrá de donde venimos por mucho que lleguemos a comprender a donde vamos”.